Quizá usted siente que su cliente
ya conoce el producto que ofrece su compañía, pero de allí a que el concepto
del mismo y sus beneficios se encuentren en el Top of mind y en el Top of heart
de los consumidores, hay un camino largo por recorrer.
Es un hecho. El posicionamiento
puede estar tanto en la mente como en el corazón del cliente y el máximo
beneficio se obtiene sólo cuando el espacio se asegura en ambos frentes. ¿Cómo
manejar los dos conceptos en la estrategia de marca? De entrada hay que recordar
que ambos revisten gran importancia en el manejo de una marca y los estrategas
del mercadeo deben encontrar la manera de armonizar la eficacia de sus
inversiones para lograr avances en cada uno.
Comencemos por las definiciones. El
Top of mind (TOM) revela cuál es la marca que, cuando le preguntan por una
categoría específica, se le viene a la mente en primer lugar al mayor
porcentaje de personas. Algunos también la denominan primera mención, porque
está de primera en la mente y de forma espontánea es mencionada en primer
lugar.
Entre tanto, el Top of heart (TOH)
se refiere a la conexión emocional que tiene el cliente con un producto o
servicio. Esto incluye las marcas que están más cerca de las necesidades del
cliente, de su manera de ver la vida, y con cuyas características se
identifican los consumidores, sea porque tienen un insight muy cercano a lo que
ellos quieren o porque admiran sus cualidades.
Pero con base en la experiencia
podemos decir que no es suficiente con que los consumidores conozcan la marca,
ya que también deben quererla aunque al mismo tiempo, no hay manera de que la
quieran si primero no la conocen. De allí se desprende que tanto el TOM como el
TOH son relevantes y necesarios para el posicionamiento exitoso de una marca en
el mercado. Sin embargo, tal como se ve en ranking de las 100 Marcas Gerente de
2012, tener la mayor recordación no necesariamente garantiza ser la marca más
querida a la vez.
Al Ries y Jack Trout, en su libro
“Positioning”, acuñaron la definición tradicional al explicar que el
posicionamiento se refiere al espacio que ganan en la mente los productos y
servicios cuando se usa una palabra, expresión o promesa que antes no se había
utilizado y que la mente, al recibirla, inmediatamente la asocia con esa marca.
Esto es “buscar una posición, tomarla y ocuparla para siempre”. Para lograrlo,
los publicistas tratan de encontrar esa promesa o eslogan que le llegue a la
mente de los consumidores, cada vez más atiborrados de mensajes.
Sin embargo, las condiciones del
mercado hacen la situación más compleja. Por ejemplo, quizá usted conozca muy
bien la promesa de venta de cierto proveedor de servicios de internet
inalámbricos o televisión paga y haya escuchado de su excelente calidad. Pero puede
suceder que él todavía no preste servicio en su zona, o que la cobertura allí
sea mínima y por ende, usted deba contratar con la empresa que sí se ha tomado
el trabajo de llegar hasta donde usted está. De allí se desprende que Top of
mind no quiere decir necesariamente intención de compra, aunque exista una
correlación que varía en función de la categoría de producto o servicio.
De la misma forma, usted puede
encontrar que hay una marca que quizá no tenga la misma fortaleza en medios que
otras, pero que percibe más cercana, sea porque en su comunicación le habla en
sus mismos términos, hace promociones con premios que para usted tienen
sentido, le ofrece buena calidad por un precio razonable, o simplemente,
asegura que la distribución de su producto le llegue cerca a usted sin tener
que desplazarse demasiado. Aquí, usted le “coge cariño” a la marca, es decir,
se liga emocionalmente a ella, asignándole puntos en su Top of heart. En este
caso, la intención de compra es más probable, e incluso, se garantiza cierto
nivel de lealtad del consumidor hacia ella, dado su vínculo emocional.
Así se aclara que aunque una marca
posea el Top of mind en su categoría no necesariamente será el líder en
participación de mercado, sea porque todos los encuestados no forman parte de
su target o porque aun sabiendo de su prestigio, los consumidores no pueden
comprarla o se inclinan por alternativas más asequibles.
Contar con un buen índice en los
dos conceptos es a lo que se denomina tener “brand capital”, donde el cliente
conoce la marca, la recuerda y además, está dispuesto a comprarla. El mejor de
todos los mundos es donde la marca es como alguien de la familia, un miembro
con el que hay empatía y cariño que echamos de menos cuando no está.
Sembrar Impactos para Recoger
Lograr un lugar destacado en las
mediciones de Top of mind implica altas inversiones en publicidad y medios. Es
un hecho que el gasto en este rubro por parte de las empresas ha tomado cada
vez más relevancia y además de los medios tradicionales, como TV, periódicos,
vallas, revistas y radio, está migrando a nuevos medios como el cine, la
telefonía móvil celular e Internet. De hecho, el más reciente reporte
presentado por el IAB Colombia (Interactive Advertising Bureau), señaló que la
inversión en medios digitales llegó a $126.366 millones el año pasado, lo cual
representa un aumento del 33,46% frente al 2010.
Esto implica que cada vez hay más
opciones para que los clientes conozcan las marcas y sus beneficios, ya que el
mercadeo por internet, que puede ser sustancialmente menos costoso que los
medios tradicionales, bien utilizado puede proveer de posicionamientos muy
interesantes.
Es importante tener en cuenta que
la clave del TOM no está en poner más comerciales, sino en hallar esas
ocasiones en que la experiencia y la interacción de las personas con la marca
coincidan en mayor proporción. En otras palabras, que haya el menor nivel de
desperdicio posible, realizando la comunicación directamente al público
objetivo, indica este experto.
De todas formas, tenga en cuenta
que todas las interacciones construyen marca. Esto nos habla no sólo de la
publicidad, sino de la estrategia de servicio al cliente. De nada sirve hablar
bellezas en los medios si cuando el cliente llama, se queja o quiere confirmar
algo, no encuentra respuesta, se siente maltratado o simplemente, ignorado.
Conectándose al Corazón
Es bien sabido que no es nada fácil
crear una conexión emocional entre la marca y el consumidor. Sin embargo, con
una buena dosis de coherencia, conocimiento de consumidor y evolución
constante, se puede lograr. Juan Luis Isaza, vicepresidente de Planeación
Estratégica de la agencia DDB en México, opina que todas las marcas deberían
“conquistar un terreno emocional”, o de otra manera serán demasiado vulnerables
frente a su competencia, porque el posicionamiento estaría basado
exclusivamente en los atributos del producto o servicio que ofrezcan.
“Ese posicionamiento emocional se
logra cuando las marcas tienen la valentía de mirar al consumidor a partir de
los beneficios y las emociones que están relacionados con el consumo de su
marca”, afirma. Para lograrlo, este directivo recomienda “conocer profundamente
al consumidor y no hablarle de las necesidades que el producto satisface, sino
de los deseos, emociones e ilusiones que tiene el usuario y que la marca
gratifica”.
Para otros expertos, la clave de
este proceso está en la humanización. “Las marcas nos permiten humanizar lo no
humano para acercarlo al consumidor. Creemos que entre más humana sea la
relación de la marca con las personas, más certero va a ser el marketing
emocional, el cual tiene que basarse en un conocimiento muy profundo del ser
humano, de sus inquietudes emocionales y de sus grandes triunfos”, aseguran.
Frente al riesgo de continuidad que
implica aplicar una estrategia de este tipo, Isaza concluye que “los
consumidores son cada vez más críticos y están buscando en las marcas sorpresa
e innovación. De esta manera el Top of heart o posicionamiento emocional, es un
reto que asume la marca y que debe cumplir día a día con sus productos, con su
exhibición y con todos los puntos de contacto que pueda tener con su
consumidor”

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