Al inicio del uso de la publicidad todo se
limitaba a informar a los consumidores sobre el producto y sus principales
características. Hoy, lo que más eco hace en las campañas publicitarias es la
creatividad o la tecnología usada, pero, si no cuentas con los recursos
necesarios, mínimo el buen uso de las palabras hará una gran diferencia.
El marketing ahora debe ser muy
persuasivo, con diferentes objetivos, y no solo informar a los consumidores
sobre las características de un producto. La publicidad cuidada puede ser muy
efectiva, innovadora, cautivadora y por lo tanto dar mejores resultados.
Si quieres persuadir a tu
consumidor meta existen palabras que no debes usar en tu publicidad:
1. Apasionante: Para no provocar
un efecto inverso en en el comprador o posible cliente debes evitar esta
palabra pues podrías caer en evocar algún aspecto que tu producto no tiene y
parecer egocéntrico.
2. Innovador: Cuando una marca es
innovadora se demuestra con resultados y no con explicaciones. Es algo que debe
ser percibido por el consumidor y no vale la pena mencionar.
3. Descuento: Se recomienda mejor
utilizar frases como “precios flexibles” ya que la palabra “descuento” es
considerada como anticuada en el mundo comercial.
4. Garantía: Sólo hay que usarla
cuando se refiere al compromiso que adquiere la marca o el vendedor para
reparar el producto o si se presenta una irregularidad.
6. Colaborar: Cuando se habla de
negocios la gente no “colabora”, simplemente se vende y se compra.
7. Oportunidad: Puede hacer creer
que la oportunidad real es para el vendedor y no para el comprador. Debe
utilizarse de manera cuidadosa.
Estudios a lo largo de la
historia demuestran que las palabras afectan a nuestro cerebro de forma
diferente, creando sensaciones y emociones totalmente contrarias en mensajes
que pueden llegar a significar exactamente lo mismo a nivel denotativo. Es un
proceso que realizamos de forma inconsciente y que resulta clave en la
publicidad.





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