5 abr 2013

¿Publicidad que vende o que sirve?


¿Publicidad que vende o que sirve?
Cómo lograr interés



Si queremos que la publicidad deje de ser el ‘enemigo’ del ahorro y las decisiones impulsivas de las personas, lo que hoy debemos hacer es ser parte de sus vidas entregándoles contenidos que disfruten.
Cada día, después de realizar nuestras tareas diarias, ya sean las relacionadas al estudio o al trabajo, nos entregamos al dulce placer del ocio, y algunas de las prácticas más comunes son: ver tele, revisar las redes sociales por el smart y en algunos casos, entregarnos a la lectura.

Anestesiados por la flojera y el cansancio lo más cómodo es ver tele, entonces vamos recibiendo un montón de información que bloqueamos haciendo zapping y claramente nos vamos saltando la publicidad porque en el fondo todos sabemos, los publicistas y los no publicistas, que una campaña efectiva se traduce a un porcentaje menos de mi sueldo destinado a una marca. Por ende, me quedo donde menos publicidad den o, por el contrario, me quedo en el canal donde me entregue el contenido que yo quiero y no hago zapping a miedo de tener que perderme la ilación de la historia que estoy consumiendo.

También sabemos que en esos espacios uno se levanta a hacerse el café, botar la basura, ir al baño, hacer una llamada, responder un tuiter, mandar un correo.

Por ende no podemos asegurar, por mucho que se inviertan pesos a destajo, la efectividad de una campaña. Sabemos bien que al final ‘el burro conquista por insistente’ ¿pero es efectivo ese gastadero de dinero?

Humildemente creo que la publicidad funciona cuando hay una linda historia que contar (sí, que responda a la estrategia, branding y objetivos) o cuando beneficia a los consumidores, se hace parte de solucionarles algo de sus vidas y entra a sus hogares (literalmente no a través de un spot).

Si queremos que la publicidad deje de ser el ‘enemigo’ del ahorro y las decisiones impulsivas de las personas, lo que hoy debemos hacer es ser parte de sus vidas entregándoles contenidos que disfruten o usen para el bienestar de sus vidas.

Y ojo, no escribo a partir de una metáfora o un sueño, lo escribo porque creo que si le vamos a pedir a nuestros consumidores que desembolsen su dinero en nuestra marca, no basta entregarle un buen producto, la experiencia completa debe dirigirse hacia el consumidor, tratándolo como el rey de nuestras empresas, haciéndole sentir especial y escuchándolo, ya sea para cumplir con sus expectativas o para entender si debemos seguir dirigiéndonos hacia ese perfil.



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