¿Publicidad que vende o que sirve?
Cómo lograr interés
Si queremos que la publicidad deje de ser el
‘enemigo’ del ahorro y las decisiones impulsivas de las personas, lo que hoy
debemos hacer es ser parte de sus vidas entregándoles contenidos que disfruten.
Cada día, después de realizar nuestras tareas
diarias, ya sean las relacionadas al estudio o al trabajo, nos entregamos al
dulce placer del ocio, y algunas de las prácticas más comunes son: ver tele,
revisar las redes sociales por el smart y en algunos casos, entregarnos a la
lectura.
Anestesiados por la flojera y el cansancio lo más
cómodo es ver tele, entonces vamos recibiendo un montón de información que
bloqueamos haciendo zapping y claramente nos vamos saltando la publicidad
porque en el fondo todos sabemos, los publicistas y los no publicistas, que una
campaña efectiva se traduce a un porcentaje menos de mi sueldo destinado a una
marca. Por ende, me quedo donde menos publicidad den o, por el contrario, me
quedo en el canal donde me entregue el contenido que yo quiero y no hago
zapping a miedo de tener que perderme la ilación de la historia que estoy
consumiendo.
También sabemos que en esos espacios uno se levanta a
hacerse el café, botar la basura, ir al baño, hacer una llamada, responder un
tuiter, mandar un correo.
Por ende no podemos asegurar, por mucho que se
inviertan pesos a destajo, la efectividad de una campaña. Sabemos bien que al
final ‘el burro conquista por insistente’ ¿pero es efectivo ese gastadero de dinero?
Humildemente creo que la publicidad funciona cuando
hay una linda historia que contar (sí, que responda a la estrategia, branding y objetivos) o cuando beneficia a los consumidores, se hace parte de
solucionarles algo de sus vidas y entra a sus hogares (literalmente no a través
de un spot).
Si queremos que la publicidad deje de ser el
‘enemigo’ del ahorro y las decisiones impulsivas de las personas, lo que hoy
debemos hacer es ser parte de sus vidas entregándoles contenidos que disfruten o usen para el bienestar
de sus vidas.
Y ojo, no escribo a partir de una metáfora o un
sueño, lo escribo porque creo que si le vamos a pedir a nuestros consumidores
que desembolsen su dinero en nuestra marca, no basta entregarle un buen
producto, la experiencia completa debe dirigirse hacia el consumidor,
tratándolo como el rey de nuestras empresas, haciéndole sentir
especial y escuchándolo, ya sea para cumplir con sus expectativas o para
entender si debemos seguir dirigiéndonos hacia ese perfil.


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