SER O NO SER. ESA ES LA CUESTION… ES LA PRIMERA LINEA
DE UN SOLILOQUIO DE LA OBRA DE WILLIAM SHAKESPEARE, HAMLET
Heraclito De Efeso (400 A.C), se planteó:
“todas las cosas se corrompen, se degradan, la montaña, el ser humano, la materia, la piedra,
etc.; es decir, es para dejar de ser, o son para dejar de ser.”
El consumismo, el amor, deseo y a veces angustia y
tristeza, por el simple hecho de no hacer uso de la gran oferta en en el mercado, en servicios y artículos de
moda, artículos caros, productos de marca con renombre o simplemente, servicios dedicados a cumplir caprichos, etc.. Fueron diseñados para consumidores de un estilo de vida con opulencia y lujo absoluto. Son objeto de deseo de
individuos que ingenuamente creen que comprar en la tienda de moda o el auto último modelo,
los lleva a ser aceptados y bien vistos por la sociedad en la que se desenvuelven.
Este perfil de consumidor, cree y siente que por el hecho de poseer o usar
estos bienes, la sociedad tiene y debe colocarlo en un nivel superior y con autoridad dentro de la sociedad misma
Así que la frase de William Shekespeare más el mundo
corporativo de la actualidad, posiciona al ser humano, según él, en un gran problema.
…. .. ¿SER O TENER?
La diferencia entre ser y tener, según Erich Fromm es
la que corresponde a una sociedad interesada principalmente por las personas y
otra que da preeminencia a las cosas.
La orientación de tener es característica
de la sociedad industrial occidental en la que el afán de lucro, la fama y el
poder se han convertido en los problemas predominantes de la vida.
La definición sobre la orientación de ser: “El modo
de ser tiene como requisitos previos la independencia, la libertad y la
presencia de la razón crítica. Su característica fundamental es estar activo, y
no en el sentido de una actividad exterior, de estar ocupado, sino de una
actividad interior, el uso productivo de nuestras facultades, el talento, y la
riqueza de los dones que tienen (aunque en varios grados) todos los seres
humanos. Esto significa renovarse, crecer, fluir, amar, trascender la prisión
del ego aislado, estar activamente interesado, dar.
En el modo de ser, las personas se entregan a la
conversación manteniendo una vitalidad contagiosa donde los participantes se
ayudan uno al otro a trascender el egocentrismo, de esa forma la conversación deja
de ser un intercambio de mercancías, ya sea información, conocimiento o status;
para convertirse en un diálogo donde no importa quién tiene la razón.
En el modo de tener se toma posesión del
conocimiento, en el modo de ser, conocer sirve como un medio para el proceso de pensar
productivamente. Conocer significa advertir que buena parte de lo que se cree
verdadero es una ilusión producida por la influencia del mundo social, por lo
tanto el conocimiento comienza por la destrucción de las falsas ilusiones.
En el modo de tener, la fe consiste en la posesión de
una respuesta de la que no se tiene una prueba racional. Alivia al individuo y le
evita pensar por sí mismo y tomar decisiones, esa fe le brinda certidumbre. De
esta manera la fe se convierte en el apoyo para aquellos que quieren sentirse
seguros, de aquellos que quieren obtener respuestas de la vida pero que no se
animan a buscarla por ellos mismos.
En el modo de ser, la fe no consiste en creer en
determinadas ideas sino en una orientación interior, en una actitud. La fe en
uno mismo, en los demás, en la Humanidad, en nuestra capacidad de ser
plenamente humanos, también implica certidumbre pero basada en la experiencia
de cada uno, no en la sumisión a una autoridad que impone una determinada
creencia
La sociedad industrial moderna se orienta por los
principios del egoísmo, la obsesión por tener y consumir, se han olvidado allá
lejos las convicciones que convocaban al amor y a la defensa de la vida. A
menos que se puedan analizar estos aspectos inconscientes de la sociedad en que
se vive, será muy difícil saber quién es uno, porque no se podrá conocer que
parte es genuinamente nuestra y cual no.
Para vencer el egoísmo, producto del modo de tener es
imprescindible cambiar las costumbres, empezando por dejar la obsesion por la posición social, es necesario transformar la conducta rutinaria en todos
los aspectos, interesarnos por los seres humanos, la naturaleza, el arte, y los
acontecimientos sociales y políticos, es decir prestar especial atención a lo
que ocurre en el mundo exterior en vez de estar encerrados en nosotros mismos.


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