Cuando nosotros somos fuertes, nos conviene que el cliente
compare y descubra que nuestro servicio o condiciones son mejores que las de
los demás.
Para nadie es un secreto que la competencia a veces es
molesta, y si nos quedamos en el análisis simple, ella es quien se lleva
nuestros clientes y quien se queda con el dinero que debió ser nuestro.
Pero no todo es negativo con respecto a la competencia.
Cuando nosotros somos fuertes, nos conviene que el cliente compare y descubra
que nuestro servicio o condiciones son mejores que las de los demás. El
problema empieza cuando pasa lo contrario…
¿Es posible aprovecharnos de la competencia?
Sí, y no sólo de la competencia, sino de cualquier persona u
organización que se distinga por hacer las cosas bien. Si tenemos la humildad
para aprender de los demás, la competencia podrra ayudarnos a encontrar un
camino de superación constante.
Las grandes empresas utilizan estrategias como el
benchmarking, que es una herramienta útil para hacer comparaciones y que puede
ser definida como un proceso sistemático y continuo para evaluar los productos,
servicios y procesos de trabajo de la competencia o de empresas que son líderes
en el mercado.
Creo que la competencia es buena. Tener
competencia directa hará que te espabiles, será gasolina para tu interés de
superación, te hará ser prudente, evitará que caigas en ciertos errores, te
aportará ideas, crear espíritu de equipo, será un indicador de un nicho de
mercado rentable, te enseñará a ser mejor emprendedor, te ayudará a encontrar
tu propia identidad, aportará vida al sector y hará que te partas de risa de
vez en cuando.


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