El respaldo de celebridades es una
herramienta de marketing consagrada. La teoría consiste en que si se toma
prestado un poco del brillo de la celebridad, eso hará que las personas tomen
conciencia y se interesen por un determinado producto. Aparentemente, la
estrategia funciona: un estudio de 2011 publicado en el Journal of Advertising
analizó el apoyo de atletas a algunas marcas y constató que generaba un aumento
del 4% en las ingresos (cerca de US$ 10 millones al año en ventas agregadas de
los productos de marca), así como un aumento del 0,25% en dividendos.
"Dos escuelas de pensamiento
disputan la elección de la celebridad correcta para su marca", dice
Barbara Kahn, directora del Centro de Comercio Jay H. Baker [Jay H. Baker
Retailing Center] de Wharton. "Una de ellas dice que se debe escoger una
celebridad que evoque emociones positivas en el mercado objetivo. Debe ser
alguien con gran poder de atracción, alguien que dé que hablar, una persona
agradable. La segunda dice que se debe escoger a alguien que encaje con el
producto o que entienda un poco de él. Eso da credibilidad".
En cierta manera, el ascenso de
Internet ha reforzado el valor del respaldo de las celebridades. Como el
personal de marketing quiere conquistar una cuota preciosa de la capacidad de
atención cada vez más breve del consumidor, un portavoz de peso puede ayudar a
la marca a ganar visibilidad. "Es difícil conquistar la atención de las
personas en medio de tanta confusión y barullo", dice Kahn. "Ya era
difícil antes, pero ahora la situación ha empeorado. Las celebridades, bien o
mal, llaman la atención".
En el segmento de los medios
sociales, las celebridades tienen más prestigio e influencia que las marcas. En
Twitter, por ejemplo, Justin Bieber tiene 34,5 millones de seguidores, y Oprah
Winfrey, 16,6 millones. Los astros de los programas de telerrealidad también
tienen cifras impresionantes: Kim Kardashian tiene 17,3 millones de seguidores,
y Nicole "Snooki" Polizzi, seis millones. Las marcas, sin embargo,
incluso las más populares y que intentan transmitir una imagen
"moderna", generalmente tienen un número mucho menor de seguidores. Starbucks
tiene 3,4 millones seguidores en Twitter, la revista Rolling Stones tiene 2,3
millones y Gap, 177.000.
No es de extrañar, por tanto, que
los anunciantes estén, cada vez más, recurriendo a la fuerza de las redes
sociales y a las celebridades para atraer al consumidor. A fin de cuentas, los
usuarios de Internet pasan más tiempo en las redes sociales que en cualquier
otro tipo de sitio web, según constató un informe del año pasado de Nielson,
empresa de medición de medios. El informe mostró que un 20% del tiempo que las
personas pasan en el escritorio de la computadora está dedicado a los canales
sociales, y un 30% del tiempo pasado en los aparatos móviles se dedica a las
redes sociales. Cerca de un 17% del tiempo que el consumidor pasa en el PC lo
hace en Facebook, que continúa siendo la marca de Internet y la aplicación
móvil de mayor éxito en EEUU, según un informe de comScore, especializada en
mediciones de negocios digitales.
Las celebridades son valiosas para
los anunciantes, pero sus fans también son importantes en las webs de medios
sociales, según explica otro estudio de Nielson. El estudio constató que un 64%
de los adultos de EEUU que siguen a una celebridad online también siguen una
marca, y que el sujeto que sigue una celebridad tiene cuatro veces más
posibilidades de seguir una marca que la media de adultos online en EEUU. El
estudio de Nielson mostró que esas personas suelen también dar consejos y
opiniones con mucha frecuencia a otros consumidores online.
"El respaldo de una celebridad
funciona como una señal o gatillo", dice Mark Bonchek, fundador de Orbit +
Co, empresa de estrategias para medios sociales cerca de Boston, Massachusetts.
"Las personas están buscando una señal. Si ven una celebridad que les
gustan [respaldando un producto], eso envía una señal de que el producto es
bueno y pasa a formar parte de la conversación de los consumidores cuando
hablan sobre una marca o producto".
Aunque ese tipo de conversación de
cliente a cliente sea algo que las empresas deseen, es también una propuesta
arriesgada cuando migra al mundo digital: lo que se dice durante un encuentro
casual o alrededor de la máquina del agua de la oficina es muy diferente de lo
que se dice en una red social como Facebook, utilizada por una de cada siete
personas del planeta. Cerca de tres cuartos de los usuarios de medios sociales
dicen que visitan las redes sociales para conocer las experiencias de otras
personas con diferentes marcas, informa Nielson. De esas, cerca de un 65%
quiere más información sobre productos y servicios ofrecidos por las marcas; un
53% quieren elogiar una marca y un 50% quiere expresar su preocupación o
quejarse de las marcas y servicios.
"Los medios sociales permiten
que el consumidor se exprese con otras personas, eso puede ser positivo o
negativo", dice David Reibstein, profesor de Marketing de Wharton.
"Si usted tiene un anuncio bueno o gracioso, o una celebridad realmente de
peso, la repercusión en los medios sociales puede ser mucho mayor. Sin embargo,
hay una desventaja en eso también. Si su marca da un paso en falso, o hay una
celebridad que es inconsistente o menoscaba la marca, podría tener mayor
repercusión negativa [...]'No existe publicidad mala', dice un viejo dicho. En
realidad, no es tan así. Toda empresa quiere que las personas hablen de su
marca, pero quieren que lo hagan de manera positiva o neutra".
Ninel Conde, “El chicharito” Hernandez entre
otros más, no tiene inconveniente en vender su imagen en el exterior para
campañas de promoción de productos.

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