17 ene 2014

LA PUBLICIDAD, PERTENECE AL GENERO FEMENINO

La publicidad ha tenido un problema de imagen desde hace siglos. Ha sido objeto de muchas quejas motivadas por diversas circunstancias. Se ha criticado duramente el uso de imágenes banalizadas y simplificadas que no hacen justicia a la realidad en la que se inspiran.

No extraña la actitud negativa, por parte de personas, quienes confunden el feminismo con el hembrismo, o, misógino con machista,  rechazan los esfuerzos de comunicación,  y justifican su perspectiva; argumentando que encuentran  en el contenido elementos que pueden, o no, ser perjudiciales para el público que funciona como receptor en el proceso de comunicación publicitaria.
Otros han descubierto intenciones inaceptables, de manipulación y fomento de actitudes poco correctas, que se inculcan mediante procedimientos no permitidos, que llegan a los del tipo subliminal.
Y no podemos olvidar  el rechazo frontal y completo proveniente de quienes identifican a los anuncios con valores propios del capitalismo, específicamente, del modo de vida estadounidense. Plasmado en la bien conocida expresión inglesa American Way of Life.
Desde la infancia y adolescencia, las mujeres son socializadas a través de la escuela, o la familia. Pero  parte fundamental del proceso de; búsqueda de identidad, será determinada por los modelos de feminidad, y  ,perpetuación de estereotipos fomentados por los medios de comunicación. El aprendizaje de lo femenino se asocia con la emotividad, la familia y el espacio privado, frente; al control, al poder y la racionalidad masculinos. De esta forma la transmisión de estereotipos a través de los medios va generando implícitamente una conciencia de inferioridad de las mujeres, con respecto a los hombres y a la sociedad en general.
La publicidad no es fruto del azar o de la casualidad. Cada imagen, cada plano, cada detalle son diseñados y medidos con esmero por los publicistas y responsables de cada anuncio en cada una de sus etapas.

Todo se estudia milimétricamente para conseguir el objetivo o el resultado perseguido. De lo que se deduce que las estrategias publicitarias utilizan de manera consciente y premeditada la reproducción de estereotipos de carácter sexista en su propio beneficio y conveniencia. En este sentido, la publicidad se convierte en un marco de referencia fundamental para el análisis de las representaciones sociales de género. En un exponente básico de las concepciones e ideas que sobre la identidad femenina y masculina se consideran socialmente válidas y, que se proponen como modelos a imitar. Y por tanto, se convierte en un indicador de las condiciones de igualdad o desequilibrio social entre hombres y mujeres en una sociedad y en un tiempo determinado  (BERNARD, 2007)




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