El valor de la
innovación no está en evitar que te copien, sino en conseguir que todos te
quieran copiar.
Innovar no consiste en
blindar lo que haces mediante oscuridad, secretos y patentes para que a otros
les sea mucho más difícil seguir por el camino que tú has abierto. No consiste
en castigar y multar al que te copia. Porque el que te copia, por definición,
va por detrás de ti.
Innovar consiste en
crear cosas nuevas con la mentalidad de aprovechar la ventaja del pionero que
obtendrás con ellos durante un tiempo corto y limitado, sabiendo que cuando los
que te quieran copiar lo hayan conseguido, tú ya estarás en el siguiente paso
de la innovación, y ellos solo serán eso: copias. Innovar es contribuir al
progreso, no dificultarlo. Ser innovador no es tener una idea y buscar vivir de
ella en el futuro, sino tener una actitud que te permita tener esas ideas
constantemente. Innovar no es un momento, es un continuo. Es una mentalidad, un
estado de ánimo, un reto constante, no un acomodarse porque “total, ya lo
tenemos patentado“. Se innova en las compañías, no en los juzgados. Si tienes
que pedir a los juzgados que protejan tu innovación, es que ya no eres
realmente innovador. Decir que la victoria de ayer es “una cuestión de valores”
implica, desgraciadamente, que has perdido esos valores. Al final del camino,
puede incluso que Samsung haya sido la ganadora de todo esto.
Si innovas y lo haces
bien, todos te copiarán, y tú serás el que innova entre muchos que copian. El
valor de la innovación no está en evitar que te copien, sino en conseguir que
todos te quieran copiar.
.jpg)
.jpg)
+-+copia.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario