8 jun 2013

“Más vale malo conocido que bueno por conocer”

Más vale malo conocido que bueno por conocer”…Folclórica   expresión, frecuentemente utilizada en el momento que decidimos consumir un producto ó un servicio, cuando el mercado nos da la opción de decir entre extensa gama de variedad. Aún y cuando otras opciones ofrecen innovadoras ventajas.
Esta forma sencilla y rápida de toma de decisión refleja un principio profundo de branding. El conocimiento de una marca no sólo comprende conocer su nombre o darnos cuenta  de su existencia, implica experiencia, conciencia de su funcionalidad y credibilidad en que satisface una necesidad específica.  
Las marcas que logran altos niveles de conocimiento, espontáneo, reconocimiento y recomendación son las que también lideran el consumo o uso declarado, la consideración de compra y las que logran ser asociadas con mayor cantidad de atributos de imagen, reflejando que el conocimiento de marca implica conocer sus características, funcionalidad y sobre todo experiencia.
El conocimiento y la experiencia son parte esencial de todo el sistema de pensamientos que conforman la identidad de una marca en nuestras mentes.
El reto aquí es lograr que la comunicación de nuestra marca provea los elementos y argumentos necesarios para construir, no solo recordación del nombre de la marca, sino la funcionalidad, experiencia y capacidad de cumplir las expectativas deseadas.
Se facilita más cuando el producto ya está establecido y ha logrado una cuota importante de prueba y ha conseguido acumular experiencias con el consumidor/usuario.
 Pero ¿qué con los productos nuevos?, ¿Cómo pueden construir experiencia?… si bien es cierto, despertar curiosidad no es suficiente para productos nuevos, principalmente los de consumo masivo y que no implican inversiones de dinero importantes o tienen una mayor posibilidad de reemplazo a corto plazo.
Sin embargo, tanto los productos nuevos como los ya establecidos, pueden construir experiencia evocando momentos específicos con el producto que estimulen la imaginación y la satisfacción que se puede lograr con el producto. Un ejemplo claro, son  los comerciales de oreo, (http://www.youtube.com/watch?v=m0rKn7X7UWk), están orientados a construir experiencia, estimulando la imaginación de la audiencia o conectando con momentos vividos anteriormente con el producto.
Las imágenes mentales que provocan, tienen una alta probabilidad de ser almacenadas en condiciones iguales o similares a la experiencia real, por lo que generan un alto nivel de branding.



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