Tras la
Carencia inconsciente, pasamos a tener en el plano consciente una necesidad,
motivación y deseo. Pero incluso así, para los marketinianos, las empresas y
todo aquel que intenten convencer de su producto, de su marca o su servicio, no
podemos evitar la adaptación sensorial. Llegamos a ser y tener consumidores
ciegos.
Debido a la
saturación de estímulos que nos rodea, la densidad de información es muy
elevada, ante ello nuestro cerebro, no lo duda, en ningún momento, el quiere
sobrevivir y no presta atención a todo.
Para un
cerebro no entrenado, sólo el 3% de los estímulos son procesados por el
neocortex, nuestro “cerebro racional”, eso no quiere decir que el resto no
alcance al límbico y al reptiliano.
¿Qué percibimos?
Percepción es
personal, selectiva y temporal. En resumen hace lo que quiere.
Dan Simons y Christopher Chabris popularizaron
un fenómeno de la percepción humana conocida en la jerga como “ceguera por
falta de atención”, un libro muy leído en 2010, el Gorila Invisible, no tiene
desperdicio. Lo que nos viene a decir
son las malas pasadas que nos juegan nuestros sentidos por falta de atención
para la mente no entrenada. La evolución del estudio fue graciosa, ya que si lo
hicieron con personas entrenadas (radiólogos), les ocurrió lo mismo, aunque
identificaron el error antes.
Por ello saco a relucir que la adaptación
sensorial da lugar a esos consumidores ciegos, que no perciben el producto que
intentamos presentarles. ¿No deberíamos de llamar su atención, o tener mayor
probabilidad de hacerlo?
Se sabe desde hace tiempo que un
condicionamiento positivo favorece la percepción de más detalles, realmente,
focaliza la atención con mayor amplitud.
Así ciertos estados emocionales (como son el estrés, la ansiedad,
excitación, efectos farmacológicos estimulantes) aumentan la “profundidad” de
la concentración, pero disminuyen su “amplitud”.
“Las personas con buen humor captan más
información” Estudio de Caroline Wilbert.http://www.webmd.com/brain/news/20090605/mood-literally-affects-how-we-see-world
De esta forma
la recreación en el marketing experiencial de un estado de activación
multisensorial, donde se favorezcan la generación de sentimientos positivos,
alcanzando el nivel consciente o subconsciente, en la mayor parte de los casos,
de emociones positivas, incrementan nuestro estado atencional.
El incremento de nuestro “estado atencional” , no persigue en publicidad la
compra por impulso, pero si promueve un mayor % de probabilidad de focalización
hacia el producto o servicio, generando unas expectativas ya positivas. “Tras
esto, el fracaso de la autenticidad, calidad y expectativas generadas del
producto serían la defunción del mismo”,
Joseph Pine.
Por ello, en la búsqueda de la reducción del
fracaso de 8 de cada 10 productos, con la aparición de 21.000 marcas al año
nuevas. Incrementar el nivel atencional de los consumidores para que realmente,
aumenten esos 15 segundos de “atención total”, que consigue el cerebro como
media, o que al menos sean con el producto, marca, servicio o persona que
deseamos.
No olvidemos que somos responsables de diseñar
experiencias positivas.


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